viernes, 11 de febrero de 2011

No fuma, pero le gusta el tabaco

A muchos no les gusta siquiera que les mienten el trabajo en el campo. Al momento surgen criterios encontrados, los favorables y los no tanto. Aquellos que ponderan esta importante labor y los que lo definen como una total pérdida de tiempo.

Fotos: Raúl Rodríguez Ayala

Lo cierto es que la tierra tiene la última palabra y ya nos ha demostrado cuán agradecida se comporta con quien la hace producir. Si no, pregúntele a Alexey Rodríguez Rodríguez, un joven productor agrícola del municipio de Camajuaní, quien a sus 30 años sabe cómo trabajar, y hacerlo con calidad.

De pie ante el surco, donde a diario se «faja» con los sembrados bajo el incesante sol y sin tener en cuenta la hora, recibe a todos los visitantes con la sencillez característica del guajiro.

Al visitar su finca –asociada a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Juan Verdecia– es difícil definir a qué cultivo en específico se dedica Alexey. Allí tiene sembrados cebolla, ajo, tomate, malanga, plátano, yuca, frijoles y tabaco. Toda una empresa de cultivos varios a pequeña escala.

Desde bien temprano en la mañana y cuando la luz del sol ya no permite continuar, el campo se convierte en su segunda casa, su mayor entretenimiento. Confiesa que no le gusta fumar, sin embargo le pone especial empeño a la producción tabacalera.

— ¿Por qué sembrar tabaco…?

— Hace cuatro años esta CCS era poco rentable y la ANAP se reunió con nosotros para hallar solución a nuestro problema. En ese tiempo nadie quería sembrar tabaco. Yo pedí tierras por el Decreto Ley 259 y acordé producir 100 mil posturas. Muchos se rieron entonces porque yo no tenía ninguna experiencia. A mí no me interesó aquello y seguí para alante.

«Me dieron las tierras en noviembre de 2008. A pesar que ese año la cosecha no fue buena, cumplí mi compromiso y obtuve 80 quintales. Ya en la siguiente cultivé 200 mil posturas, con un rendimiento mayor. Y así, desde esa fecha, siembro tabaco con muy buenos resultados».

Por sus altos índices de venta Alexey resultó el mejor productor tabacalero en Villa Clara durante el 2010. Al preguntarle cómo lo logró, limpia el sudor en su frente y responde:

«Con el tabaco uno debe preparar los suelos temprano. Yo prefiero hacerlo en noviembre para realizar dos cortes más. Después me encargo de fumigar las plantaciones semanalmente y así cuando llega el momento del corte, llevo las hojas a las casas de secado donde las almaceno por tres meses hasta ser vendidas».

«En las casas de secado las hojas se almacenan durante tres meses»

Obtener una buena cosecha de este producto no es coser y cantar, «exige mucha atención y cuidado» dice Alexey al respecto, además añade «cuando las matas han crecido me dedico a repasar cada sembrado, desbotonarlas para evitar que le salgan flores y así poderlas emparejar. Después cojo y las deshijo, de este modo cuando son cortadas, los retoños no se van con las hojas buenas y no afectan la calidad final».

Para este cooperativista el campo es lo suyo, aunque confiesa «aquí nunca se sabe todo, cada día aprendo más del tabaco.» Pero junto al aprendizaje su trabajo fructifica mientras descubre los misterios de estas hojas verdes y luego marrones.

En su cabeza aparecen ya los primeros grupos de canas que indican el paso del tiempo, pero también la experiencia acumulada con cada siembra y ello le permite ofrecer consejos a los recién iniciados en este cultivo.

— ¿Vale la pena todo el esfuerzo y los recursos empleados en cada cosecha?

— ¡Seguro! El año pasado, por ejemplo, conseguí 532 quintales netos de tabaco de primera calidad. Esto me permite incrementar las cosechas y las inversiones. De hecho, me impulsó a pedir más tierras.

Y mientras más extensiones recibe, más logra producir año tras año. Nadie habría creído en aquella reunión lo que podría lograr en tan poco tiempo. Pero allí se levanta, ante la vista de todos, esta finca. Un demostrativo a los detractores del campo de cuánto se puede hacer con tan solo tener el deseo y la fuerza de voluntad para arrancar desde cero.

Alexey participa en la dirección de la cooperativa y con su ejemplo anima a otros campesinos a cosechar más. Dice tener altas expectativas para este año. De las seis hectáreas sembradas podría obtener 235 mil posturas, logro que otra vez lo colocaría entre los mejores en la provincia.

En una conversación siempre quedan cosas por decir. Alexey no quiso reservarse nada, rebuscó en su mente, otra vez miró los sembrados verdes listos para ser cortados y dijo:

«Mi secreto con el tabaco es atenderlo, desde el momento de la siembra hasta dejarlo en la escogida. Yo siempre lo he dicho: en el campo se trabaja duro, cuesta mucho esfuerzo, pero siempre da buenos resultados».


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