Los medios de prensa cubanos anuncian en sus titulares,
desde hace varias semanas, que el país está completamente preparado para desarrollar
el nuevo Censo de Población y Vivienda, a partir del próximo 15 de septiembre y
hasta el 24 de este mes.
Ciertamente, lo dictado por los responsables de esta actividad es lo anteriormente dicho, y como atleta en competencia, «todo está listo para comenzar en fecha», pero vale preguntarse cuán organizado está todo.
Ciertamente, lo dictado por los responsables de esta actividad es lo anteriormente dicho, y como atleta en competencia, «todo está listo para comenzar en fecha», pero vale preguntarse cuán organizado está todo.
Mi caso particular, Santa Clara, capital de Villa Clara, una
de las ciudades más importantes de la región central de Cuba.
En esta urbe, tal como en el resto del país, los estudiantes universitarios de tercer y cuarto año trabajarán entrevistando o controlando la calidad de la labor censal.
Este tres de septiembre se realizó la martrícula de quienes seremos capacitados para este trabajo. Contrario a lo que muchos comentaban, días antes, solo habría una jornada para registrarse y fuera de ella no habría otra oportunidad.
Era el suponer de muchos que todo estaría como rezaban nuestros medios «listo», pero la verdad era otra.
En esta urbe, tal como en el resto del país, los estudiantes universitarios de tercer y cuarto año trabajarán entrevistando o controlando la calidad de la labor censal.
Este tres de septiembre se realizó la martrícula de quienes seremos capacitados para este trabajo. Contrario a lo que muchos comentaban, días antes, solo habría una jornada para registrarse y fuera de ella no habría otra oportunidad.
Era el suponer de muchos que todo estaría como rezaban nuestros medios «listo», pero la verdad era otra.
| Como si se tratase del último barco para escapar antes del fin del mundo, todos trataban abordar las oficinas donde habríamos de dar nuestra firma. (Fotos del autor) |
Quienes temprano en la mañana llegamos a realizar nuestra
matrícula, pensamos finalizar este trámite sin muchos contratiempos, porque
ciertamente todo estaba «preparado», pero tal como dice un refrán popular de
los planes, salen planazos y la realidad superó la ficción.
El tiempo de espera se prolongaba, el calor y el bullicio
enardecía el ánimo de los presentes y con la mente caliente se dice de todo y
créanme que los jóvenes, sin perder la compostura y la educación, cuando están
molestos cuestionan cualquier cosa y a cualquiera.
Al final todo radicaba en que, de poco en poco, los
estudiantes debían pasar a buscar sus nombres en largos listados, dispuestos en
más de una mesa y empleados por más de una persona al mismo tiempo. Luego
habrían de escuchar una charla informativa impartida por un funcionario quien
hablaría acerca de la labor a realizar.
Esta escena fue repetida una y otra vez con grupos de doce o quince estudiantes quienes luego eran relevados por otros tantos que repetían igual procedimiento, así hasta pasar por esas oficinas los casi 600 estudiantes que han de participar.
¿Por qué no agilizar ese proceso mediante el control de los mismos funcionarios que velaban por que las listas no desaparecieran? ¿No existe algún local en el cual nos pudieran reunir a todos para la charla informativa y de paso librar a esa pobre mujer que hubo de repetir lo mismo durante ocho horas?
Nada, parece que mi compañero de estudios tiene razón: «Estamos en Cuba, así que mejor adáptate».
Lo cierto es que todo está preparado, al menos eso continuarán diciendo nuestros medios. Pero ¿cuándo dejaremos de estar preparados tan solo conceptualmente y comenzaremos a estarlo en la práctica? Es una pregunta en busca de respuesta, pero aún no aparece en ningún listado.
Esta escena fue repetida una y otra vez con grupos de doce o quince estudiantes quienes luego eran relevados por otros tantos que repetían igual procedimiento, así hasta pasar por esas oficinas los casi 600 estudiantes que han de participar.
¿Por qué no agilizar ese proceso mediante el control de los mismos funcionarios que velaban por que las listas no desaparecieran? ¿No existe algún local en el cual nos pudieran reunir a todos para la charla informativa y de paso librar a esa pobre mujer que hubo de repetir lo mismo durante ocho horas?
Nada, parece que mi compañero de estudios tiene razón: «Estamos en Cuba, así que mejor adáptate».
Lo cierto es que todo está preparado, al menos eso continuarán diciendo nuestros medios. Pero ¿cuándo dejaremos de estar preparados tan solo conceptualmente y comenzaremos a estarlo en la práctica? Es una pregunta en busca de respuesta, pero aún no aparece en ningún listado.

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