miércoles, 2 de octubre de 2013

Hacia y desde America

Así como siglos atrás América era el “nuevo mundo” para Europa, una tierra de oportunidades para hacer fortuna; hoy día para miles de profesionales su brújula de un mejor futuro marca hacia el Sur.

Los medios de prensa anuncian que miles de ciudadanos de la Unión Europea abandonan cada año sus países de origen para probar suerte en el mercado laboral extranjero. Entre los principales destinos fuera de la Unión se encuentra Sudáfrica, Estados Unidos y distintas naciones de Latinoamérica como algunos de las más apetecibles regiones.

A pesar de esta realidad, y de que muchos de los latinoamericanos que residen en la UE buscan renunciar a su estatus legal en el continente para regresar a sus países, la cifra de migrantes provenientes de América continúa en ascenso.

En Cuba, por ejemplo, cada año cientos de personas realizan trámites para obtener la ciudadanía española y así poderse radicar en España o trabajar por temporadas y regresar a la nación.

Otros tantos salen anualmente de la Isla mediante contratos de trabajo, cursos de postgrados, becas y la tradicional emigración con carácter definitivo hacia las más disímiles regiones entre las que continúan destacando Estados Unidos, Canadá, la UE y países de Sudamérica como Venezuela, Ecuador, Perú y México.

Lo anterior es solo una muestra de lo señalado por la Comisión Europea en un comunicado de prensa de este año, al decir que entre 2000 y 2010 el número de migrantes internacionales aumentó de 150 millones a 214 millones, situación que involucra en gran medida a la mano de obra calificada y a profesionales de distintos ámbitos.

Debido a esto, el tema de la “fuga de cerebros” es una de las principales preocupaciones que hoy enfrentan muchos gobiernos ante la realidad de no poder ofrecer trabajo seguro y bien remunerado a sus universitarios. Los jóvenes recién egresados de estas instituciones, constituyen el público más afectado, los primeros en decidir marchar al extranjero.

Cabría cuestionar por qué se hace más viable en algunos país que en otros el encontrar un mercado laboral factible donde poder trabajar. Cabría replantearse algunas políticas al respecto, pero aun ello no suspendería algo tan innato en el ser humano como lo es la migración.

Mientras los europeos hacen maletas y se aventuran en América, muchos latinoamericanos hacen lo mismo y prueban suerte fuera del continente, en un flujo continuo en busca de mejores ofertas laborales y condiciones de vida.

La necesidad de personal calificado en muchas de las naciones receptoras, debido a su carencia del mismo y a las facilidades para el proceso migratorio, es uno de los principales incentivos de este fenómeno, algo que algunos autores definen como migraciones circulares y que sin dudas constituyen el principal movimiento de personas alrededor del mundo en la actualidad.

Las repercusiones a corto y largo plazo sobre las distintas economías ya son de interés por parte de los especialistas en el tema, pues qué futuro puede tener un país cuyos jóvenes profesionales marchan al extranjero haciendo disminuir la capacidad de producción y creación de sus países.

Creo que en unos cuantos años más podríamos asistir a una nueva gran oleada migratoria, una vez más en círculos, pues aquellas naciones desde las cuales hoy parte el personal calificado y competitivo, luego serán un mercado necesitado de los mismos y que tendrá que recurrir a la contratación de extranjeros.

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