—A 30 años de fundado, la Empresa Campismo Popular trata de permanecer entre las principales ofertas recreativas del pueblo cubano—
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| Fotos: Raúl Rodríguez Ayala |
Ellos sugieren una opción que siempre les ha cautivado y cómplices se miran al decir con entusiasmo «¡campismo!». Aire puro, naturaleza por todas partes, quizás alguna playa o una refrescante piscina… Todo lo necesario para disfrutar y descansar a sus anchas.
Pero a pesar de lo reconfortante que puede ser este ambiente, Michel y Ernesto opinan que no siempre todo contribuye al máximo disfrute de los campistas. Y es que a 30 años de fundados, los campismos en Villa Clara pasan por un momento difícil en el cual hay mucho por hacer si verdaderamente desean permanecer en la preferencia popular.
De lo rústico a lo moderno
El primer campismo surgió como un proyecto experimental el 16 de mayo de 1981, en la provincia de Pinar del Río, bajo la dirección de la Unión de Jóvenes Comunistas.
En sus inicios todo era bastante simple y rústico. Casas de campaña para dormir, cocinas de leña y grandes fogatas eran todo cuánto identificaba a estos sitios de esparcimiento.
En Villa Clara la primera instalación de este tipo abrió sus puertas en 1982 con el nombre de La Minerva. Sucesivamente lo hicieron Arcoiris, Río Seibabo, El Salto, Ganuza, Sierra Morena y Cayo Conuco. Siete instalaciones que permiten disfrutar de piscinas, refrescantes ríos o playas en un ambiente totalmente natural.
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| Campismo «Dos Hermanas» en Pinar del Río (Fuente: www.rguama.icrt.cu) |
Con esta tónica las bases en Villa Clara también han sido modernizadas. De este modo las comodidades para el alojamiento y el servicio, de conjunto con la naturaleza circundante, han contribuido a hacer inolvidable la estancia a más de tres millones de campistas en la provincia.
En estas condiciones Campismo Popular llegó en este 2011 a su XXX aniversario, aunque bajo nueva dirección, la del Ministerio del Turismo (MINTUR). Al preguntar el porqué de este cambio Felipe Ricardo González Gómez, director provincial del Grupo Empresarial Campismo Popular expresó que todo responde al proceso de reordenamiento económico del país.
«El gobierno resolvió que la gestión administrativa de esta empresa se corresponde a la desarrollada por MINTUR y por ello constituye una dirección más acertada. Era innecesario que la empresa siguiera bajo control de una organización política y hace dos años cambió de subordinación. Desde entonces este ministerio ha asumido los numerosos cambios que ya se están viendo en cada una de nuestras instalaciones».
Esta decisión ha marcado una pauta en la historia del campismo. Un cambio beneficioso a criterio de quienes frecuentan estas instalaciones regularmente. Pero falta todavía bastante por lograr para permitir a visitantes y trabajadores sentirse totalmente satisfechos con todo lo que estos espacios pueden brindar.
Campismos en Villa Clara, 30 años después
Existe una realidad. Los obstáculos impuestos por la falta de recursos, de presupuesto y la inacabable lista de problemas no hacen, sino conspirar contra el rápido mejoramiento de los campismos en la provincia.
Pero esto no influye en que se continúe trabajando y los números no mienten, pues hasta mayo pasado se habían atendido a 52 mil campistas, diez mil más de lo planificado para este año. Todo un logro, sobre todo al tener en cuenta que en la actualidad no funcionan las instalaciones a plena capacidad.
Algunas presentan un panorama más crítico que otras. Tal es el caso de El Salto, el campismo del litoral norte con mayor posibilidad de alojamiento, que durante la presente temporada presta servicio con tan solo 76 cabañas de un total de 193.
Felipe Ricardo González explicó que esto se debe a graves problemas en su infraestructura, por lo cual este año decidieron someter las cabañas a reparaciones capitales a fin de tener listas 86 para el verano.
De ellas faltan aún diez por terminar, pero todo indica estarán funcionando para el inicio de la temporada veraniega que tiene lugar desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre.
Otros de los aspectos que más afectan a los campismos villaclareños son, las condiciones deterioradas de los sistemas hidrosanitarios, la mala iluminación de áreas comunes, los inconvenientes en la evacuación de los desechos sólidos, el abasto estable de agua, la recogida de basura y el mal estado de la carpintería en puertas y persianas.
«Ya están diseñados los planes para darle solución a estas situaciones, quizá no tan pronto como quisiéramos, pero sí de modo certero» expresa Felipe Ricardo, quien al referirse al suministro de agua en Sierra Morena —el caso más crítico en este sentido— dijo que en un período de tres a cuatro años quedará totalmente conectada a la red hidráulica, algo de imperiosa necesidad en esta instalación.
Además de El Salto, otro grupo de cabañas pertenecientes Sierra Morena y Ganuza reciben o recibirán reparaciones capitales durante 2011. Todo en consonancia con la estrategia de trabajo del MINTUR para alcanzar el confort que haga grata la estancia al campista, según expresó Elvis Iznaga, especialista comercial de la Empresa.
«Estas —afirmó Iznaga— son capacidades no vendidas hasta el momento, pero en cuanto se incorporen al funcionamiento podrán reservarse en cada uno de los 14 puntos de venta habilitados en los municipios y en los tres de Santa Clara».
La reservación de una cabaña, acorde al listado oficial de precios para la temporada veraniega, cuesta siete pesos per cápita al día y a este valor puede incluírsele servicios complementarios como el alquiler de ventiladores y televisores.
Además cada campismo cuenta con habitaciones climatizadas con aire acondicionado. Estas a un precio de 15 pesos al día están disponibles para quienes desean poder descansar a pierna suelta sin molestarse por el calor o lo mosquitos.
Variadas opciones, pensadas para todos los públicos y para el alcance monetario de cada quien. Y es que si de algo se puede preciar campismo en estos momentos, es de la diversidad de precios que brinda a sus clientes, aunque no todos estén conformes con estos.
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| Con estas reparaciones los campistas pueden disfrutar ya de habitaciones cada vez más confortables |
Porque tampoco reservar resulta tan fácil, pues aunque han aumentado los puntos de venta y las interminables colas han disminuido, estas últimas no han podido eliminarse por completo y no siempre existen las capacidades necesarias para satisfacer a todos.
Contratiempos como estos motivan a muchos, como Geydi Navarro, estudiante de Economía en la UCLV, a preferir otros momentos del año para ir de campismo «pues —dice— se hace más sencillo acceder a ellos fuera del verano, sobre todo porque hay menos personas, tienes varias opciones para elegir y el traslado se hace más seguro».
Si bien para llegar a campismos cercanos a la ciudad —como Arcoiris y La Minerva— el transporte no constituye gran problema, para poder acceder a las demás instalaciones es necesario tener una garantía en este sentido.
Durante muchos años este fue una de las serias dificultades que tuvo Campismo Popular. Las causas eran difíciles de resolver por ellos mismos: el deterioro de los autobuses de su parque y la falta de combustible. Motivos que en innumerables ocasiones destruyeron los sueños de acampar a cientos de villaclareños.
Producto de estos inconvenientes la empresa decidió poner el transporte en manos de una entidad capaz de mantenerlo en funcionamiento adecuado. Y a partir de convenios realizados se garantiza el traslado de los campistas hacia cada una de las instalaciones.
Ómnibus Escolares presta este servicio desde hace algún tiempo «de modo regular y estable» a criterio de los propios usuarios. Aunque en la llegada a tiempo de los ómnibus se debe continuar trabajando, pues continúa siendo motivo de queja la impuntualidad que en más de una ocasión exaspera los nervios de quienes esperan por ellos.
Pero también en este aspecto la mejora ha sido «más que notable» como dice Christian, operario de la Campaña Antivectorial contra el Aedes Aegipty. Una garantía más para que el campista encuentre cuanto necesita en cada una de las bases, pues «en muchas ocasiones —continúa diciendo— además de los problemas de transportarte a ti mismo tenías que incluirle trasladar todo lo que debías llevarte contigo».
Sin la casa a cuestas
Durante años fue este uno de los mayores inconvenientes para ir a un campismo: la necesidad de moverse con todo lo necesario para cocinar en las cabañas. Hay quienes incluso se mudaban con refrigeradores o pequeñas neveras para mantener los alimentos conservados.
La falta de una oferta gastronómica con variedad de productos, bien elaborada y disponible para todos era el principal motivo que impulsaba estas mudanzas temporales.Es por ello que la creación de restaurantes y cafeterías, en todos los campismos, resulta una de las transformaciones más acertadas y bien recibidas por todos. A lo cual se une el aseguramiento de los alimentos durante todo el año, una garantía para quienes visitan estas instalaciones fuera del verano.¿Y qué de la confección de la comida? Al respecto Greisy Morález y Jorge Félix López, estudiantes universitarios recientemente hospedados en Río Seibabo, opinan que «la calidad no es siempre la requerida y la variedad tampoco tan amplia, pero en sentido general la oferta permanece aceptable, con buena preparación y presentación de los productos, mucho mejor durante los últimos meses».
«Con respecto al menú tenemos la intención de incrementarlo usando los mismos insumos, como por ejemplo preparando más opciones, como hamburguesas y croquetas a partir del mismo pollo que vendemos en el restaurante, y otras posibilidades que estamos explorando para de este modo tener mayor variedad, a precios siempre asequibles», dijo al respecto Felipe Ricardo.
Pero tan importante es el aseguramiento de la alimentación como la preparación del personal que trabaja con el cliente. Por este motivo desde su entrada al MINTUR, anualmente la Empresa solicita cursos de capacitación para sus trabajadores, a la Escuela de Hotelería y Turismo Alberto Delgado Delgado (Formatur).
El MsC. Francisco Pérez Dorta, profesor de la especialidad de Técnicas Gastronómicas, junto a un colectivo de profesionales de la rama, han instruido a este personal para lograr cada vez mayor excelencia en el servicio.
Al respecto opina que «es cierto aún falta mucho por lograr, pero es notable la mejora que ha tenido el servicio en todas las instalaciones. No esperamos sea nunca como en un hotel, porque no lo son y no es su esencia, pero sí pretendemos alcanzar estándares adecuados para hacer sentir cómodos y bien atendidos a los clientes».
Hasta hace unos pocos años, los campismos contaban con puntos de venta en los cuales se posibilitaba la compra a los excursionistas de una serie de alimentos que posteriormente cada cual se encargaba de preparar en sus cabañas. Esto generaba un gasto excesivo de corriente y producía pérdidas en vez de ganancias, además de provocar que una gran cantidad de personas prefirieran no hospedarse en estas instalaciones.
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| Cada campismo de Villa Clara cuenta con restaurantes y cafeterías que brindan sus servicios durante todo el año |
«Durante la noche debieran funcionar las cafeterías, pero no ocurre así, es algo a lo cual deben hallar una solución» opinan los jóvenes Michel y Ernesto quienes se hacen eco del sentir de muchos quienes desearían contar en los horarios nocturnos con las mismas facilidades de compra de alimentos que durante el día.
En busca de una respuesta los directivos alegan que en la actualidad trabajan con la plantilla mínima imprescindible —unos 246 trabajadores— lo cual dificulta extender el servicio, pero es algo que están valorando para intentar darle solución, sobre todo en la temporada vacacional cuando mayor cantidad personas están hospedadas.
Lo cierto es que quienes asisten a estos lugares van en busca de recreación y garantías para esta en todo momento. Desde la gastronomía, hasta las opciones recreativas, todo debe fluir con naturalidad en pos de intentar satisfacer al cliente aunque en este aspecto aún quedan muchas «mesas cojas».
Al analizar lo referente a las opciones culturales se constata que cada campismo cuenta con animadores y personal para diseñar espectáculos y actividades, pero muchas veces dejan al público preguntándose «¿es todo?».
Algunos campistas incluso se quejan de haber tenido que facilitar ellos mismos la música para darle movimiento a la fiesta. Si este es el caso, ¿por qué entonces no contratar artistas y agrupaciones para apoyar la labor propia?
Al respecto Felipe Ricardo expresa que no siempre es una opción viable y casi siempre la obvian pues los contratiempos sobrepasan a los beneficios. «En varias ocasiones han ido grupos a tocar en nuestras bases, y se han colado personas de fuera provocando daños a las instalaciones así como peleas. Situaciones que traen descontento entre nuestros clientes, motivándoles incluso, a no regresar».
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| Las piscinas, salas de videos y de juego constituyen las principales áreas en las que Campismo centra sus opciones recreativas |
Y no solo opciones locales. La recreación no debe recaer solamente en shows, o tal vez en poder rentar juegos de mesa o alquilar paseos a caballo. El campismo es, por concepto, para estar en contacto con la naturaleza, y las excursiones resultan una opción agradable a todos, pero muy poco explotada en la actualidad.
Afortunadamente los especialistas comerciales ya trabajan en la creación de nuevos productos turísticos muy próximos a ver la luz para brindar a los campistas un aprovechamiento mayor de las bondades que pueden disfrutarse en estos sitios.
Una de las cuales se preparan permitirá complementar la estancia con visitas a más de una instalación, incluyendo sitios históricos y culturales, así como la posibilidad de disfrutar de centros cercanos a los campismos como es el caso de El Guea, muy próximo al Salto en el municipio de Manicaragua. Un motivo más para lograr atraer público aun fuera del verano.
Abierto las 24 horas, los 365 días
«XXX años dejando huellas» es lema que identifica la labor del Campismo en este 2011. Labor destacada por la incorporación de ofertas opcionales para ampliar los horizontes de disfrute y alcance de la Empresa con el fin de permanecer en la preferencia de la familia cubana durante todo el año.
Heriberto Portal, subdirector del Arcoiris, expresó que entre las más solicitadas se encuentran las «pasadías» mediante las cuales las personas pueden reservar en alguna de las siete bases de la provincia durante todo un día. Opción popularizada últimamente entre los jóvenes estudiantes quienes desean recrearse sin afectar sus clases.
«Otra de las más acogidas —continúa Heriberto— es la de reservar para celebrar alguna fecha especial de las que la empresa tiene recogidas en su calendario. Días del año en los cuales se garantiza una mejor oferta gastronómica y que por lo general son toda una explosión de reservaciones».
Las fechas que comprenden este calendario son: el día del amor; el 4 marzo, día del trabajador del turismo; el 8 marzo, día internacional de la mujer; el día de las madres; el 16 mayo, aniversario de Campismo Popular; el día de los padres; el 26 julio; 24 y 31 de diciembre.
De igual modo los amantes de lo rústico y campestre podrán disponer de la posibilidad de acampar al aire libre mediante el alquiler de casas de campaña que permitirán experimentar el contacto directo con la naturaleza en un tono atrevido y emocionante.
Nuevas ofertas, nuevas perspectivas, cambios y transformaciones. Lo cierto es que campismo no se detiene y a 30 años de fundado se continúa renovando y adecuando a las necesidades y exigencias de sus clientes.
Mucho ha cambiado desde 1981 hasta la actualidad, pero en su esencia continúa siendo ese encuentro con la naturaleza, ese retorno a lo natural que ha cautivado a quienes como Michel y Ernesto apuestan por regresar una y otra vez a disfrutar del encanto del campismo que es y continuará siendo popular.







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