El asunto fue más o menos así: el muchacho llegó a la redacción del periódico un día de duelo entre el Real Madrid y el Barcelona.
Casi todos en el lugar pedían victoria para los azulgranas y esperarían allí las dos horas que faltaban para el partido. Pero el muchacho llegó, y anunció que él apostaba por el Madrid.
«¡Por favor, no me digas que eres de los merengues!» Solo eso dije, y a él le pareció ofensa. Tal vez creyó que le estaba diciendo flojo, o algo parecido… «¿por qué me dices eso?»
Lo remití directo al médico…o sea, a Mayli, la colega que escribe de deportes, para que ella hiciera uso de su estoicismo y le explicara. «Ah, ya entendí, mira, eso no lo sabía». «Bueno, al menos dime que sabes quién es el director». «No, este… es que yo estoy empezando en esto del fútbol, y en realidad…» «Bueno, los mejores jugadores… seguramente sí sabes quién es el portero».
Casi agotando la paciencia a Mayli, y ante la sorpresa de los que estábamos, el muchacho respondió: «No, es que de verdad estoy empezando en esto del fútbol»… Seguro, casi no nos dimos cuenta… ¡merengue!

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