La aprobación de una nueva Ley Migratoria es algo, que si bien no es la solución a todos nuestros problemas, es una vía de escape para «resolver» como decimos en la Isla, y de este modo mejorar las condiciones de vida de nuestros ciudadanos e impulsar el desarrollo de nuestra nación.
Seamos inteligentes, que podamos viajar al exterior, sin tanta dificultad no significa que Cuba dejará de ser lo que ha sido hasta ahora. Es como el gobierno ha dicho y la población ha concluido «estos son cambios necesarios» para que nuestra sociedad no continúe estancada en un modelo sinsentido que bien pudo servir en un momento, pero que en la actualidad dista mucho de las necesidades reales de la cotidianidad en el país y el cual hay que perfeccionar.
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| Emigrada cubana mostrando el Permiso de Salida o «Carta Blanca» Foto AFP/Getty Images |
Aún no he podido leer completamente las 31 páginas de la Gaceta Oficial que explica las nuevas regulaciones entre las que destacan la derogación de requisitos como lo son, hasta estos momentos, la carta de invitación y el permiso de salida o famosa «Carta Blanca», pero coincido en que es un importante momento el que estamos viviendo.
Muchos han sido los criterios generados desde entonces: la euforia popular ante la posibilidad de conocer más allá de nuestras fronteras, un renovado voto de confianza a la administración del presidente Raúl Castro e incluso el escepticismo de otros tantos que buscan en los vericuetos del lenguaje jurídico el cumplimiento del dicho «el que hace la ley, hace la trampa» al referirse a esos vacíos legales que muchas veces resultan contraproducentes ante casos específicos.
Medios internacionales no han dejado de escribir y analizar repercusiones y proyecciones que pudiera traer este nuevo paso hacia una democracia más efectiva dentro de Cuba.
Y ahora surgen preguntas sobre cómo costearse los viajes, si los países ante el temor de un éxodo masivo restringirán el otorgamiento de visas o si, de un modo totalmente fluido y normal, la vida dentro de la Isla continuará su curso, ahora pudiendo extender las posibilidades, incluso de trabajar en el exterior sin necesidad de marcharse definitivamente.
Lo cierto es que la noticia nos sorprendió a pesar de que la esperábamos desde principios de año, pero ha sido para bien.
Después de todo, los augurios de que los años bisiestos traen mala suerte, al menos, en Cuba, no se cumplen del todo y por ahora tendremos un motivo más para esperar y celebrar el advenimiento del 2013.


1 comentario:
Necesario se hacía ya. Buen trabajo, lástima que los medios cubanos no los pongan
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