A lo largo de casi una semana el público santaclareño pudo acercarse a lo más novedoso en la producción intelectual y literaria del país y la provincia, pues tanto escritores y conferencistas, locales y foráneos, tuvieron un lugar privilegiado en el programa de actividades.
A pesar de las incoformidades, deseos no cumplidos y expectativas no satisfechas; al decir de lectores de todas las edades, la Feria abarcó gustos y preferencias de casi todo el público, con una oferta que siempre atrae a los villaclareños a un nuevo encuentro con la lectura.
Es cierto que en pasadas ediciones ha existido mayor variedad, más novedades editoriales y por ello mejor oferta, pero para los asiduos lectores esta fue una buena oportunidad para complementar sus bibliotecas personales y comprar libros que hasta el momento no habían estado a la venta.
A los amantes de la novelística de Daniel Chavarría, les habrá faltado dinero, pues ejemplares hubo suficientes para todos los interesados. «Esta es la primera vez que puedo comprar uno de sus libro, sin tener que matarme en la cola» me comentaba Naislet Rojas, colega de los medios, quien abrazaba oronda un ejemplar de Viudas de Sangre, obra de este escritor uruguayo, uno de los autores a quien está dedicada la Feria.
Así también, quienes nunca han podido acceder a obras de Martí, más allá de las estudiadas en la escuela y de las compiladas en la Edad de Oro, tuvieron la posibilidad de comprar —a un precio irrisorio— cada uno de los tomos de sus Obras completas.
Para niños la oferta fue variada aunque no como en años anteriores, pero a pesar de ello, los más pequeños también pudieron llevar sus libros a casa para leerlos luego o pedirle a sus familiares que compartan junto a ellos un momento tan especial como es adentrarse en el maravilloso mundo de las letras.
Un momento especial de estas jornadas fue también cuando por primera vez el conocido libro La Noche, de la cubana Excilia Saldaña, fue compartido con aquellos que muchas veces son olvidados por las grandes editoriales: los débiles visuales y ciegos.
Para ellos, Mario Ernesto Romero Saldaña —igualmente sin visión—, presentó esta edición en sistema Braille y leyó algunos de los versos escritos por su madre, la autora de esa hermosa noche de poesía entre una nieta y su abuela.
Para ellos, Mario Ernesto Romero Saldaña —igualmente sin visión—, presentó esta edición en sistema Braille y leyó algunos de los versos escritos por su madre, la autora de esa hermosa noche de poesía entre una nieta y su abuela.
| De izq. a der., Normando Hernández (periodista), José Antonio Fulgueiras, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Reinaldo Taladrid (periodista). (Foto: Carolina Vilches Monzón) |
Resumir días de continuo ir y venir, es imposible, pero resaltar momentos importantes es necesario, por ello no quiero terminar sin mencionar la presencia del actual Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermudez, quien asistió y ofició la presentación del libro Periodista de provincia, de su amigo reportero y escritor villaclareño José Antonio Fulgueiras.
Díaz-Canel, quién goza del cariño de su pueblo natal en donde inicio su trayectoria política, expresó que «podemos llegar al desarrollo económico en los años venideros, pero lo que nos va distinguir será la manera en que apreciemos ese mismo desarrollo, y la distinción tiene que ser por los conocimientos, por la cultura, por la manera en que seamos en la vida, eso lo aporta la Feria».
Sin dudas, hubo «para comer y para llevar» como reza un refrán. No siempre el menú es del agrado de todos, pero sin dudas tiende a ser nutritivo, así que durante los próximos meses la Feria cierra capítulo tras satisfacer a los villaclareños y proseguir su paso hacia las provincias orientales.
¿Qué traerá en su edición 23?, solo nos resta esperar para saber, para disfrutar nuevamente de este momento esperado por muchos: ¡la mayor fiesta del libro en Cuba!
Díaz-Canel, quién goza del cariño de su pueblo natal en donde inicio su trayectoria política, expresó que «podemos llegar al desarrollo económico en los años venideros, pero lo que nos va distinguir será la manera en que apreciemos ese mismo desarrollo, y la distinción tiene que ser por los conocimientos, por la cultura, por la manera en que seamos en la vida, eso lo aporta la Feria».
Sin dudas, hubo «para comer y para llevar» como reza un refrán. No siempre el menú es del agrado de todos, pero sin dudas tiende a ser nutritivo, así que durante los próximos meses la Feria cierra capítulo tras satisfacer a los villaclareños y proseguir su paso hacia las provincias orientales.
¿Qué traerá en su edición 23?, solo nos resta esperar para saber, para disfrutar nuevamente de este momento esperado por muchos: ¡la mayor fiesta del libro en Cuba!

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