lunes, 27 de enero de 2014

Educación en Cuba al amparo de la Iglesia Católica

En Cuba el sistema social cambió radicalmente en 1959 con la llegada del nuevo gobierno. La educación pasó a estar controlada solo por el Estado. El sistema educacional dejó de ser privado y se tornó público. Fuera de él nadie podía estudiar.

Así era hasta la actualidad cuando nuevas ofertas comienzan a suplir las necesidades de superación que las universidades nacionales no logran llenar.

Estas casas de altos estudios exigen como requisito un título universitario para ingresar en cualquiera de sus cursos de postgrado. Esto limita a muchos jóvenes que, como yo, deseamos incorporar temas y especialidades que en nuestras carreras no son abordados.

Es por ello que las ofertas de estudios de idioma, negocios, antropología, diseño gráfico entre otras, son hoy día vertientes que muchos estudiantes incluyen a sus currículos profesionales y para sorpresa de muchos, no es el Estado quien los patrocina y promueve, sino la Iglesia Católica.

Cada vez son más los interesados
 que buscan fuera de las escuelas del Estado,
completar su preparación profesional.
Son los Centros Diocesanos de Formación en todo el país quienes brindan estos diplomados que cada vez atraen más público, por la calidad de los programas de enseñanza y de los profesores que los imparten.

Una muestra de ello son los de idioma (Inglés, Francés, Alemán) que permiten a los estudiantes prepararse por métodos internacionalmente conocidos tales como el New Interchange de Cambridge University Press.

Otro de los cursos que ha atraído la atención son las diversas ediciones de Diseño de la Comunicación Visual, con variados módulos de enseñanza que prepara a los alumnos para al finalizar poder ejercer como Diseñadores Gráficos reconocidos por instituciones cubanas e internacionales.

Sí, porque una de las ventajas ofrecidas por estos cursos es el reconocimiento de los mismos fuera de Cuba, pues son auspiciados por universidades extranjeras como La Saye en México, el IITD de Madrid, u organizaciones no gubernamentales de España y Estados Unidos.

El aumento de estudiantes matriculados cada año 
valida la calidad de la preparación brindada.
Como muchas veces sucede, la oferta resulta insuficiente y por ejemplo en la ciudad de Santa Clara, donde radica una de las universidades más grandes de Cuba con estudiantes de varias provincias (La Universidad Central Marta Abreu de Las Villas), los jóvenes universitarios constituyen parte importante del público matriculado en estas ofertas de postgrado.

Este no es un fenómeno extraño, pues muchas son las casas de altos estudios tutoriadas por la Iglesia Católica en Latinoamérica. Pero sí resulta algo nuevo en una sociedad autoproclamada socialista donde hasta hace unos años nadie imaginaría escuelas fuera del control gubernamental.

¿Podríamos pensar en futuras instituciones católicas auspiciadas desde fuera del país? No sabemos. Lo cierto es que mientras tanto, cientos de estudiantes a lo largo de la Isla, se unen a los millones que en toda América Latina, se benefician de la preparación brindada por el creador de las universidades: la Iglesia Católica.

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