Aunque no hay tanta variedad como años anteriores, siempre se hacen filas para comprar ejemplares.
Muchos se avalanchan a los estantes, aunque sea para revisar con la vista los títulos. Siempre puede que aparezca alguno que interese.
Los más pequeños son de los más beneficiados pues en cada edición hay varios títulos que nos llevan desde los cuentos clásicos, hasta la más contemporánea narrativa infantil.
Y si la oferta oficial que brindan las instituciones cubanas no satisfacen todos los gustos, siempre quedan los revendedores de libros de uso y antiguos. En estas "Colecciones" podemos encontrar, si no de todo, al menos variados títulos.
Para gustos los colores y para escoger... los precios. La reventa de libros de uso a veces lleva consigo unos precios que muy bien pudieran ser extraídos de una obra de ficción.
Los escolares suspenden algún que otro turno de clases para ir y disfrutar de las ofertas de la Feria. Los rostros y sus manos ocupadas hablan de lo provechosa de la jornada.
En medio del bullicio, de las colas, del ir y venir de gente siempre se puede encontrar un espacio para sentarse y leer; un refugio de lectura.
Las ofertas no fueron tan abundantes, pero cada quien pudo encontrar algún libro para llevar a casa. Así sucede siempre, no podemos dejar pasar la oportunidad y algún nuevo tomo incorporamos a la biblioteca personal.








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