Saben, algo que he dejado de escuchar en los medios cubanos,
a no ser por menciones esporádicas, es la unificación monetaria. Un poco se
habló al principio, no mucho, pero al menos se dio a conocer el norte.
En La Habana, no solo la capital geográfica de Cuba, sino
también el epicentro de las noticias y los rumores, ya circulan varias
versiones, pero tienden a coincidir en un punto: el cambio va a ser de la noche
a la mañana, cuando menos lo esperamos.
Muchos andan preocupados. Algunos previsores ya cambian sus
CUC y USD por CUP o peso cubano, como le conocemos. Otros esperan hasta el
último momento para ver qué sucederá.
Solo tengo algo que apuntar, antes ha sucedido de este modo
—de imprevisto— y la debacle en las casas de cambio (Cadecas) ha sido enorme.
Las colas, por mucho, han superado las extensiones de las cuadras y se ha hecho
necesaria la presencia de las fuerzas del orden para controlar la situación.
¿Se repetirá la historia? No quiero ni imaginarlo. De hecho,
prefiero pensar que este proceso será ordenado, tal y como ha de serlo una
decisión analizada de antemano e implementada como parte de los Lineamientos de
la Política Económica y Social que el Partido aplica en la nación.
Así que, solo resta esperar. Sí, porque ni siquiera las
amistades que poseo en varios bancos del país me saben decir nada en concreto.
Por tanto, suspenso... eso lo hace más emocionante.

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