sábado, 1 de marzo de 2014

Arnaldo Tamayo, del cosmos a Santa Clara


La lluvia de la tarde trajo consigo más que un cambio de clima a la tercera jornada de la 23 Feria Internacional del Libro, propició también el intercambio del público reunido en la UNEAC con el único cubano que ha estado en el espacio: Arnaldo Tamayo Méndez.

Entre las risas por sus ocurrencias y las insólitas anécdotas que nadie esperaba él contase, el ambiente se tornó familiar y más que agradable lo cual fue usado por Arístides Vega Chapú, conductor de la cita, para llevarnos a conocer el hombre tras la escafandra y los grados militares.

¿Qué se necesita para ser astronauta? ¿Cómo llegó a viajar al espacio? ¿Cómo fue su estancia y su regreso? Son las preguntas que nunca faltan en una conversación con Tamayo, aunque esta vez fueron el pretexto para presentar su libro Un cubano en el cosmos, de la Editorial Verde Olivo.


En este título recoge los aspectos relativos al viaje, los previos y los posteriores. Todos los detalles que permitieron, desde un estricto proceso de selección, colocar un cubano en la historia de los vuelos aeroespaciales.

En el Foro Agesta de la UNEAC, espacio que acogió el encuentro, se respiraba el orgullo, y como dijo Vega Chapú «el privilegio de compartir con una personalidad como Tamayo» aunque este último prefiere que le consideren como lo que nunca volverá a ser: alguien corriente.

El último capítulo de su libro se titula Un grano de maíz, según él parafraseando la frase de Fidel al expresar que toda la gloria del mundo se puede reducir a ese minúsculo espacio. Es por ello que a más de 30 años de haber hecho historia, uno de sus recuerdos más especiales es el de los objetos que llevó consigo al cosmos.

Arena de Playa Girón, partituras del Himno de Bayamo, una semilla de palma real, una bandera cubana y versos de Martí y Guillén fueron parte de su impronta en el esfuerzo de promover la cubanía mucho más allá de nuestras fronteras.

Nos pidió al público perdonarle que omitiera las S que delatan su origen oriental,  pero recordó que haber vivido en en Santa Clara le había servido de mucho para adaptar su habla, y por ello compartir en la ciudad le fue más que gratificante, le fue familiar.

Lamentó no haber logrado que su compañero de vuelo Yuri Romanenko asistiera a esta edición de la Feria a presentar el libro junto a él, pero anunció que a finales de marzo el astronauta ruso visitará Cuba. 

Quizá en una próxima estancia en Villa Clara podamos contar con estos dos hombres que se constituyeron héroes para sus respectivos países. La invitación fue hecha y de parte de Tamayo aceptada con sumo agrado. Solo queda esperar la oportunidad y mientras disfrutar de la compañía de Un cubano en el cosmos.

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